No paro de leer noticias preocupantes sobre futura normativa europea para limitar y casi prohibir la captura del atún rojo en nuestras costas, y que llevará al cierre de la mayoría de las almadrabas, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo en un sector de tradición milenaria, muy castigado en los últimos años. Es otro revés más de la crisis que tenemos encima, que además nos privaría de uno de los productos más apreciados en nuestra mesa y objeto de un modo de vida respetuoso con el medio ambiente.
Aquí tenéis varias noticias sobre el particular. Con este panorama, las poblaciones almadraberas deben estar más que preocupadas ante el futuro que se les anuncia, si bien estos nubarrones llevan años apareciendo, ya que cada vez son más limitadas las cuotas permitidas de captura del atún. Concretamente este año la temporada de almadraba duró algo menos de un mes, a pesar de la gran cantidad de atunes que entraron.
No obstante el sábado pasado, en mi visita al mercado de Cádiz –todavía el provisional- me encontré con este maravilloso bicho tendido sobre el puesto de Fernando, al cual pregunté sobre su origen, dado que estamos casi en diciembre, y una es bastante desconfiada en cuestión de ofertas alimenticias.
 
Pues resulta que este atún –fresquísimo- es de los llamados atunes del revés (o de vuelta, que es lo mismo), es decir, que es de los túnidos que entraron a nuestras costas buscando aguas más templadas para desovar y que no fueron capturados bien por su tamaño o bien por imposiciones legales de cuotas; pasado el tiempo, continuaron alimentándose y disfrutando de nuestras aguas y ahora, que ya son adultos y maduros, han sido pescados volviendo al Atlántico. Me dicen que éste habría acabado en tierras niponas de no ser por la crisis que también está afectando a Japón.
Pues gracias a esta crisis, he podido hacerme con más de medio kilo de atún de morrillo, que ya buscaré como preparar. Además de dos filetes para hacer a la plancha. Todo está bien congelado en mi nevera.
Y para enriquecer la aventura de la compra, contar no solo con el inestimable consejo y comentarios de Fernando Coucheiro acerca del atún que tenía sobre el mostrador, sino que además, junto a mí compraba también un señor de profesión hombre-rana de los que bucean a través de las redes de la almadraba. Su trabajo es pasar información sobre el número de atunes allí encerrados, de modo que aconseje lo rentable de la levantá del día siguiente. Esto se llama comprar con ambiente.
Atunes de ida y vuelta, del derecho y del revés, capturados los primeros por barcos almadraberos con la luna llena, como hace miles de años, que nos proporcionan calcio y proteínas y ponen a raya el colesterol, una joya del mar.
Y hablando de reveses, el de hoy ha sido increíble: durante el rodaje (concretamente el ensayo) de la película Knight & Day, por las calles del centro de Cádiz, los toros de verdad que participaban en un encierro, han roto una de las vallas de seguridad y han escapado corriendo al revés del itinerario fijado para el rodaje. Eso nos dijeron los vigilantes y policías locales apostados en los diferentes puntos del casco antiguo, a eso de la una de la tarde cuando nos acercamos a la calle Ancha, que los toros se habían escapado.
Y en lugar de tomar Ancha, Valverde y Cánovas del Castillo, en dirección a la Plaza de San Antonio, decidieron hacer el recorrido al revés, es decir, Ancha, Barrié, Plaza de las Flores (Correos), Callejones, calle La Rosa, y de allí, terminaron en la plaza de La Caleta. Cosas que pasan en Cádiz. Que se sepa hay dos heridos leves. De momento, se ha suspendido el rodaje que estaba previsto para mañana hasta tanto no se presente por la productora un plan de seguridad serio.
Personalmente, no sé qué pinta Cádiz en un encierro de toros…. Aquí tenéis un relato del suceso contado en primera persona….