Gastronomía que se presenta en sociedad en su formato minimalista, acompañando y fomentando las primeras frases entre quienes acaban de conocerse. Tras un acto oficial o un evento cultural, el servicio de catering con bebida y bocaditos añade cierto interés al momento.

Acabó la presentación del libro, quedó inaugurada la exposición de pinturas, llegó el descanso en la celebración del congreso, o tal vez fue el comienzo del banquete de boda, cuando empiezan a aparecer camareros y camareras uniformados con bandejas llenas de cervezas, vinos y coca-colas, justo en el momento en que empezamos a saludarnos. Entonces arrancan las conversaciones mirándonos a los ojos, que no es lo mismo.

Las empresas de catering prestan un gran servicio, ya sean en desayunos, almuerzos o cenas, todas ellas con la gente de pie, facilitando las conversaciones por las ideologías. Lo cierto es que traen alegría al ambiente, animación y ganas de alargar la velada, a pesar de que a veces los zapatos de tacón nos estén matando, y son cada día más creativas en sus presentaciones.
Coincidí con este servicio de Catering y felicité al encargado por la excelente calidad de sus canapés y por la buena presentación de sus elaboraciones. Me contestó que su forma de trabajar pasaba por hacerlo absolutamente todo desde el principio: comprar, cocinar, elaborar y presentar. Indudablemente esto se nota en el resultado final.

El trabajo de catering es duro, antes y después de servir, y no obstante las camareras siempre ponen buena cara. Quiero homenajear desde aquí a un trabajo que lleva incorporada la sonrisa como requisito para la excelencia en el servicio. Gracias por la manera de servir, de ofrecer y de atender.

(Los canapés llevaban bizcocho, queso de oveja y tiramisú; estaban riquísimos).