El pasado sábado día 31 fue el segundo día de puertas abiertas del ya remodelado mercado de abastos en Cádiz. En pocas fechas se irán trasladando los diferentes puestos, desde su actual ubicación en la carpa junto a Correos. Poco después de las diez de la mañana del sábado ya estaba yo recorriendo el interior del remozado edificio con mi querido carrito de la compra, ya que tenía previsto después llevarme el pescado y la fruta del mercado instalado en la carpa.
El mercado central de abastos, “la plaza” para los gaditanos, está situado en los terrenos del huerto del antiguo convento de los Descalzos. De estilo neoclásico, fue construido en 1837 por Juan Daura, siguiendo planos de Torcuato Benjumeda (arquitecto de la catedral nueva de Cádiz). Es de planta rectangular, con columnas dóricas de 4 metros de altura. El mercado tenía 72 puestos en su origen. El espacio central interior estaba libre y se utilizaba para fiestas y espectáculos, hasta que en 1928 Juan de Talavera construyó el pabellón central, hoy ya desaparecido con esta remodelación y que contenía los puestos de pescado.
Casi tres años han durado las obras en cuyas excavaciones aparecieron 17 esqueletos enterrados en fosa común, relacionados con el primitivo convento de los franciscanos existente en el solar. También apareció el tambor de una columna que podría ser romana, aunque esto no está confirmado. Al parecer, debajo del edificio existen restos del viejo embarcadero de Puerto Chico, lo que ha impedido dotar de aparcamientos subterráneos al mercado, como hubiera sido deseable.
Tras la rehabilitación, el mercado cuenta con 57 puestos de frutas y verduras, 54 de pescados y mariscos, 44 de carnes y recova, 7 de ultramarinos, 4 de pan y pastelería, 1 de aceitunas (¡qué ricas!), 1 de bolsas y papel, 1 de artículos de pesca (que no falten en Cádiz) y una cafetería situada en la planta primera. En el frontal superior de los puestos, están rotulados los nombres de los comerciantes, marcas eternas diferenciadoras: Curro, El Chicla, Paco Tigre (mi pescadero), Rosa, Gallán (mi prima con frutas y verduras), Leo…. Estas marcas de la antroponimia mercantil gaditana aportan el prestigio y la diferenciación a la mercancía.
La remodelación del mercado de abastos de Cádiz proporciona luminosidad y funcionalidad a un edificio cargado de historia, y desde el que pueden contemplarse viviendas y torres miradores, concediéndole una mayor integración en el entorno. El mercado recién inaugurado es una obra digna de nuestra ciudad, pues aúna tradición y modernidad, algo tan gaditano como la piedra ostionera y el vidrio de los cerramientos laterales. Ha merecido la pena esperar. A la salida, los visitantes fuimos obsequiados con una bolsilla de castañas.