En Comeencasa, a 6 de octubre de 2009.- Soy el resultado de un puñado de garbanzos por persona (seis-siete), que quedaron en remojo toda la noche con algo de sal. Al día siguiente, tras escurrirlos del todo, los pusieron a cocer en una olla convencional durante algo más de una hora, a fuego medio, con un buen hueso de jamón ibérico, 300 gramos de carne de jarrete, un puerro grande, medio manojo de apio y una zanahoria. Al terminar la cocción, se sacó la verdura y el hueso, y entonces se añadió zanahoria troceada (400 g), judías verdes cortadas (400 gramos), calabaza (500 gramos), chorizo extremeño casero (una rodajita por persona), una cucharadita de pimentón dulce, otra de comino molido, un cucharón de aceite de oliva virgen extra, sal y un majadito de ajitos fritos con pan.

Se podría haber admitido una patatita a trozos, pero como se pretendía congelar la mitad, se optó por no ponerla, ya que ésta no soporta la congelación.

A la mañana siguiente, en comeencasa tuvieron que madrugar diez minutos más para distribuir todo mi contenido en fiambreras de tamaño individual, incluyendo el reparto de la carne. De ese modo, cada uno, al llegar a casa tenía preparada su ración. Salieron seis buenos platos que llevaban de todo, de los que se comieron tres (con buenísima nota) y otros tres están congelados, para consumir la semana próxima.
Aunque pierdan algo de sabor (no demasiado), tener un potaje tan completo preparado de antemano, merece la pena, supone tener algunas horas libres y una preocupación menos. Como entrante junto al potaje, se sirvió un riquísimo aliño de zanahorias. Los comensales quedaron muy contentos.