Esta simpática imagen me la envió mi primo Domingo hace algún tiempo. A través de cinco botellas se ilustra la vida de un ser humano digamos normal de hoy día y de estas tierras occidentales. La primera y última botella nos vienen dadas por un cuidador. Y las tres de en medio pertenecen a los ciclos intensos de cualquier existencia: crecer, descubrir, apurar, rectificar y ayudar a morir.
Con el biberón crecemos a cuarto de kilo por semana y la leche es el primer huésped de nuestro paladar. La bebida de cola fomenta nuestra curiosidad por descubrir y sentirnos mayores. El alcohol supuestamente nos sube a lo más alto de nuestro ego social y económico, mostrándonos después nuestra pobre realidad. A los cincuenta comprendemos lo privilegiados que somos por haber podido amar, asumimos nuestros fantasmas y nos arrepentimos sinceramente del tiempo perdido y de las muchas veces que hicimos el ridículo; el agua es aquí nuestro cómplice. Por último, el suero suaviza el momento cruel de dejar de ser. Cinco maneras de liquidar la vida.