Por segundo año consecutivo, se organizó en la playa de Cádiz un brillante festival aéreo que congregó –dicen- a más de 230.000 personas en la Victoria. Los autobuses urbanos, aunque reforzaron su servicio no daban abasto a la cantidad de gente que se dirigía hacia la playa. Por eso fuimos a pie. El espectáculo aéreo tiene intención de consolidarse para alargar el verano gaditano, y sobre todo con vistas al 2012, en el que se pretende traer a pilotos sudamericanos.
Ya desde el día anterior estaba Cádiz lleno de gente –sobre todo Puerta Tierra- por lo que encontrar mesita donde tomarte la cerveza con tapa era misión casi imposible. Pero bueno, era cuestión de tener paciencia. Además, el Mercadillo Marinero instalado a lo largo del paseo de la bahía, en la Barriada de La Paz, atrajo también a muchos visitantes (ya contaré lo del mercadillo).
A las doce del mediodía dio comienzo el espectáculo con los helicópteros, con maniobras de rescate y salvamento, seguido de los saltos de la patrulla acrobática de paracaidismo realizados con una precisión absoluta. Conocí a Rebeca, una joven paracaidista que me contó que saltaba cuatro veces al día, y que tenía en su haber unos 1.000 saltos. Le encantaba su oficio.
A partir de ahí, comenzó el rugido de los aviones: Patrulla Jacob 52 (civil), el piloto también civil Francisco Sola con un avión Extra-300, los Harrier AV8-Plus (despegues y aterrizajes en vertical), la Patrulla Culebra (Sukhol-26), el Canadair (avión anfibio, contra incendios), helicópteros SH-60 (paradas y estacionamientos), el impresionante Harrier (que nos dejó boquiabiertos en sus maniobras) y para terminar, la Patrulla Águila, (grupo de vuelo acrobático de siete aviones), con su despliegue final.
El festival finalizó pasadas las 14.30. El baño estuvo limitado a cierta distancia del centro de operaciones de las aeronaves por motivos de seguridad, para lo que la Guardia Civil dispuso de una moto acuática como medio de control.
En resumen, fue una bonita mañana de septiembre que amaneció con algunas nubes pero que fue despejándose poco a poco. El horario del Festival -eso sí- nos obligó a darnos el baño playero más temprano. La exhibición aérea nos gustó. El año que yo nací, en agosto, se celebraban en la playa Victoria carreras de caballos, eso me contaba mi madre. El espectáculo atraía también a muchos gaditanos y visitantes. En Cádiz, la playa sigue siendo su zona de desahogo.