Ya sé que el mérito es de la thermomix, pero la cocinera también pone algo de su parte: tiempo, preparación y luego la recogida de los chismes y la limpieza de la encimera, que tiene lo suyo con este calor. Pero hoy, 18 de agosto, es mi cumpleaños y me toca hacer algo extra para el desayuno y la merienda.
He aquí un bizcocho muy normalito, que lleva lo siguiente:
250 g de harina, 250 g de azúcar, 3 huevos, 1 vaso de aceite, un chorro de vino dulce, 1 vaso de leche, un sobre de levadura, ralladura de limón, medio paquete de pasas y una bolsita de piñones.
He molido los piñones en la batidora, a continuación los huevos con el azúcar; añadí la levadura y la harina y mezclé; luego el aceite, la leche y mezclé otra vez; a continuación el chorro de vino dulce, la ralladura, las pasas, y pasé al molde.
Lo he tenido a fuego medio en el horno durante casi 60 minutos. Está riquísimo y muy jugoso. Podéis tomar un trocito. Un bizcocho casero siempre es una muestra de buena voluntad, de buen rollo. Allí donde lo he llevado, ha caído bien.