Aunque más típico no lo hay, esta vez el vaporcito de El Puerto está siendo el medio utilizado para visitar el saco interior de la bahía de Cádiz. Su objetivo: mostrar el escenario del asedio francés a la ciudad de Cádiz en 1810-12. Todo ello con la narración en clave de humor del grupo de animación gaditano Animarte. La excursión, bajo el título «La Singladura de las Libertades» está organizada por la Diputación de Cádiz, a través de su oficina del Bicentenario, y la recomiendo.

Nuestros atentos amigos de Tubal nos apuntaron a la visita. Así, con un día soleado y con el viento justo para navegar, embarcamos en este simpático navío -declarado BIC pero en apuros económicos- y que se sigue comiendo literalmente la bahía sobre sus aguas plateadas y azules….

Así, en el viaje pudimos contemplar los pilares del futuro segundo puente sobre la bahía, ya bastante avanzado, la Base de San Lorenzo de El P

untal, heroicamente defendida contra el invasor, el islote de El Trocadero (famosa por la batalla de los cien mil hijos de San Luis) en el que aún quedan ruinas del fuerte, y el antiguo castillo de Matagorda hoy apenas visible. También pudimos rodear el pequeño faro de la Galeona, (antes llamado de las Puercas), en cuya cima se ha colocado la réplica de bronce de esta virgen emblemática para los navegantes, para contemplar la bella fachada de la iglesia de El Carmen. En este templo, el 19 de marzo de 1812, tras promulgar la Constitución, se rezó un solemne tedeum, ya que ofrecía más seguridad que la catedral, ante el asedio de la ciudad.

Y en suma, gracias a la narración del grupo Animarte, nos pudimos hacer una idea más concreta de los movimientos defensivos llevadas a cabo en diferentes puntos de la bahía, contra un ejército -el mejor del mundo- interesado en hacer de Cádiz un segundo Gibraltar.

El viaje fue de lo más distendido, con un grupo de turistas -la mayoría gaditanos- pertrechado con abundante condumio de lo más apetecible: tortillitas de camarones, queso manchego y varias botellas de manzanilla fresquita, que justifican la presencia de Comeencasa en esta singladura. La explicación de los guías acaba con la audición del pasodoble de la comparsa de Paco Alba dedicada al Vaporcito, que todo gaditano/a que se precie debe conocer con letra incluida.

La singladura de las libertades es sin duda una gran ocasión para disfrutar pero también para conocer cómo fue –desde tierra y desde el mar- un asedio que duró más de dos años. Posiblemente el levante pudo más que Napoleón, pues el 24 de agosto de 1812 el ejército imperial se retiró y liberó a la ciudad.