Ya no es necesario pedir ayuda a los cuñados para llevar por el camino los bártulos playeros, sobre todo a la vuelta, cuando uno está para el arrastre. He aquí que un gaditano –nacido o no en Cádiz- puede él solito llevar consigo todos los complementos imprescindibles para crear el ambiente necesario de confort que un trozo de arena requiere.
En un carrito alto como éste, van colocados todos estos chismes playeros: nevera (con cervezas y tintos veraniegos), mesa y sillas plegables, un par de sombrillas (antilevante), y una bolsa con fiambreras (con tortillas, pimientos…), toallas (siempre de publicidad), etc. Además, el amable señor de la foto, llevaba también la prensa del día: La Voz de Cádiz, para informarse mientras llega el resto del grupo familiar. A partir de entonces, todos se dedicarán a la charla más o menos ruidosa.
Sin embargo, he visto grupos familiares en la playa bajo sombrillas comiendo y bebiendo con cierto estilo y glamour. Está claro que los gaditanos van a la vanguardia de la tecnología playera. ¿Alguien da más?
(Por cierto: hace un par de años vimos en Costa Ballena (entre Chipiona y Rota) el vehículo adaptado para acceder a la playa: un triciclo con remolque, en el que llevaban todos los utensilios necesarios. A la playa no se puede ir de cualquier manera.)