El pasado sábado visitamos de nuevo la localidad de Barbate, con el lógico interés gastronómico, bajo el lema Visitas de Comé (organizado por Cosas de Comé y Compuertas Parque Natural). Los objetivos: el Centro de Interpretación del Atún, conocer desde una embarcación la costa barbateña y la zona de colocación de la almadraba, degustar diversas elaboraciones del túnido y conocer las técnicas chocolateras cultivadas en la localidad. Todo eso fue posible, y con buena nota. (bueno, yo además me quemé hombros y brazos, cosa que ya tengo adelantada para el verano).

El Centro de Interpretación te ilustra de todo lo que era y es la almadraba: historia, técnicas, labores, organización y destino de capturas. Pero lo que más me llamó la atención fue la bandera de la almadraba, un símbolo náutico universalmente conocido, que señaliza la existencia de las labores almadraberas en una determinada zona de costa. Y además estaba hecha a mano.

El barco, de nombre Francisco Varo, un antiguo almadrabero reconvertido en embarcación de recreo, nos llevó al entorno de la almadraba, rumbo a Los Caños de Meca, por el litoral del Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate, disfrutando de las vistas de los acantilados, la Torre del Tajo y la playa de La Hierbabuena. Pudimos contemplar el magnífico faro de Trafalgar que tantos recuerdos tiene para mi familia. El viento, de suroeste, nos permitió un paseo agradable, sin mar de fondo. (Yo, por si acaso, masticando chicle de biodramina toda la travesía).

Ya en el Restaurante El Campero, con ritmo regular y profesional en el servicio de platos, disfrutamos de los diversos sabores y preparaciones del atún (trece en total), ante nuestras miradas atónitas, pues cada una superaba a la otra. Ahí va la secuencia temática atunera: Butifarra de atún (atún y especias), Surtido de almadraba en aceite (huevas de atún rojo en aceite de oliva, Mojama en aceite, Mormo cocido (zona del atún muy jugosa), sarda en salazón (otra especie de atún), atún en escabeche casero y atún ahumado en lonchas; lasaña fría de atún (riquísima), brochetitas de atún en tempura, Morrillo de atún a la plancha, atún encebollao (el clásico), galete estofado y crema de boniato (zona especial del atún), y medallones de atún en salsa de piñones de La Breña. Los vinos: blanco Gadir de la bodega Osborne y tinto finca Moncloa de Gonzalez Byass.
Además, socialmente el almuerzo fue de lo más agradable: conocimos a vecinos de Cádiz y a un enólogo profesional, Manuel Cobo, con el que aprendimos cosas muy interesantes. (Ahora los vecinos se conocen fuera de las casas, en bodas, catas y degustaciones de atún…)

Al salir de El Campero, con la carta dedicada por Pepe Melero como recuerdo, nos dirigimos a la pastelería Tres Martínez –el local que tienen junto a la playa-, donde Pepi Martínez, como gran maestra chocolatera nos ilustró sobre la manipulación del cacao, sus orígenes, su historia, sus resultados, en suma su cultura. Su exposición mereció un aplauso de los asistentes, producto de la admiración general por su esfuerzo y trabajo por crear en esta zona toda una exquisita cultura chocolatera. Sus pasteles y bombones de atún, los recomiendo.