Afortunadamente en nuestra sociedad cada vez hay más cincuentonas atractivas y en excelente forma física, tanto que por la calle parecen más jóvenes que sus maridos (yo quiero ser como ellas); posiblemente porque ellos no se tiñen el pelo y se dejan la barriguita cervecera. Maridos del mundo, ¡cuidaos!
En el Seminario de la Fundación IDEHS “Alimentación en diversas patologías”, se le dio también un repaso a la menopausia, como una época de especiales características físicas y del propio metabolismo, y por lo tanto de especiales necesidades. Dicen que es una etapa más de la vida, ¡no una enfermedad!…cesa la ovulación y las hormonas se mueven a su antojo, las pocas que quedan…
Sofocos, sudoraciones, ansiedad y posible depresión son síntomas más o menos normales, o no, pero lo que sí es seguro es que disminuye el metabolismo (su ritmo) y aumenta la grasa. (Eso no impide que podamos hacerle frente). La descalcificación ósea es un riesgo evidente, la llamada osteoporosis, por la normal pérdida de calcio dada la dificultad en su absorción. (Hay que guardar calcio por anticipado). Y no hay que olvidar que desaparecen los estrógenos, hormonas protectoras frente a los riegos vasculares, pero también esto tiene arreglo.
Son muchos los factores a tener en cuenta para cuidar la alimentación en la menopausia, pero también los bebés o los adolescentes tienen sus pautas para comer. Es decir, cada edad tiene sus necesidades nutricionales. Y en la menopausia, éstas deberían ser (según el seminario):
Complementar la dieta con el ejercicio físico. Una actividad física cuatro veces por semana serviría para frenar en gran medida la descalcificación ósea. Para eso está el gimnasio, la bici o la vulgar caminata. ¿por qué no bailar?
Disminución total de calorías diarias. Es lo razonable, dada la ralentización del metabolismo. Hay que comer de otra manera, tal vez con platos más pequeños y más a menudo.
El calcio tiene un especial interés: alrededor de 2000 mg. Diarios es lo aconsejable. La leche nos lo aporta, o tres raciones diarias de lácteos (mejor semidesnatados).
Las legumbres y hojas verdes (oxalatos) son muy aconsejables. Está claro que las comidas de cuchareo nunca pasan de moda, pues aportan todo lo necesario. Es cuestión de cocinarlas con poca grasa y mucha verdura.
El sol, nos aporta vitamina D. Eso sí, cuidado cómo se toma. Mi esteticista –mujer de gran experiencia y profesionalidad- me ha comentado más de una vez que el sol de 9 a 11 horas de la mañana es muy beneficioso para nuestros huesos y salud en general. Los rayos del mediodía son perjudiciales –eso lo sabemos todos y por eso hay que tomar precauciones con cremas protectoras- y que el sol de la tarde es absolutamente indiferente.
Y como sugerencias, evitar el exceso de café, té o colas, (pues aceleran la descalcificación) e incluir la soja (fitoestrógenos que producen isoflavonas). Éstas parece ser que minimizan el riesgo de cáncer de mama. Por cierto, el kéfir (ahora muy de moda en los restaurantes orientales) es mejor incluso que la soja: yo lo recomiendo para desayunar, con un poco de miel.
Es una suerte poder envejecer, y lo es más en un país como el nuestro, con una gran esperanza de vida. La menopausia hay que pasarla, pero hay que hacerle frente de alguna manera para suavizar sus efectos e impedir un vulgar aumento de talla en la ropa. Ejercicio, alimentación y esfuerzo por ser optimistas son tres cuestiones que pueden alegrar nuestra vida social y sobre todo, la de los demás.