El lunes pasado trabajé en Jerez, coincidiendo con la Feria, por cierto de lo más elegante que he visto, y como prueba la foto. Y hablando de otra cosa, aquí van las opiniones de dos entendidos sobre otras tantas noticias relacionadas con dieta y alimentación sana que leí en la prensa. Ahí van:
Titular:”La ingesta de mejillones, ideal para el control del azúcar en sangre”. Alude a que éstos son de los alimentos más ricos en cromo, un oligoelemento esencial que potencia la acción de la insulina. Como la noticia me pareció un tanto llamativa, le pregunté su opinión a Javier García Perera, profesor de la Fundación IDEHS de la Escuela de Hostelería de Sevilla.
Javier declaró que el artículo está bien, aunque el titular se pase un poco… dice que es verdad que el cromo es un mineral fundamental y preciso para la formación de la insulina, y que ciertos alimentos son ricos en cromo, como los mejillones, pero asegurar que su ingesta mejorará la glucemia en sangre es algo exagerado. Javier afirma que la base en la prevención de la diabetes tipo II es el control de los hábitos de alimentación y vida, al mismo tiempo que asegura que faltan muchos estudios que certifiquen esta supuesta mejora de la glucemia sanguínea, gracias al consumo de determinados alimentos.

Resumiendo: la diabetes tipo II se mejora con hábitos de vida y alimentación saludables: actividad física, pocas grasas saturadas, aumento de productos integrales, vegetales, verduras, etc.., pero de momento no hay milagros.

Titular: “El consumo de proteínas es un factor clave tras un régimen”. Esta noticia la sometí a la Dra. Cruz de Clínica Roch, que confirmó esta declaración. Efectivamente –dijo ella- el consumo de proteínas ayuda a mantener el peso después de un régimen, sobre todo por la noche. Y no hay que olvidar que los hidratos de carbono ingeridos en la cena -por la noche- engordan aún más que por el día, pues no da tiempo a quemarlos.

Espero que estas dos pinceladas sean útiles para alguien. Y para rematar, contar que el martes pasado entré en la cocina a eso de las 5 de la tarde, y salí a las 9,30. En ese tiempo además de dos lavadoras, preparé habas con chocos (estaban geniales), un buen potaje de garbanzos con verdura y carne de jarrete, y el doceañista ajo de berenjenas. Bueno, y para la cena puse un agradecido revuelto de guisantes con jamón. Está claro que la cocina consume mucho tiempo, y contarlo tal vez pueda desanimar a más de uno/a a ponerse a cocinar en casa. Pero también es cierto que este trabajo tiene sus compensaciones en la salud.