Para rematar las celebraciones encaminadas al bicentenario de la Constitución, este fin de semana hemos tenido en Cádiz el primer Mercadillo de 1812. Organizado por la Unión de Comerciantes e instalado en la plaza de San Antonio, este mercado ha contado con ochenta puestos de productos todos ellos de alta calidad, artesanales, compartiendo espacio con los establecimientos específicamente gastronómicos tanto gaditanos como forasteros.
Ha sido una delicia recorrer este primer mercadillo doceañista por sus especiales atractivos: algunos artesanos trabajando en directo en sus respectivos talleres ambulantes, servicio de guardería infantil permanente y el aliciente de dos conciertos de música de cámara interpretado por un cuarteto de alumnos del Conservatorio gaditano. Barro, juguetería, pintura de abanicos, de tejas, horno de pan, cuero, jabones, bisutería de madera etc, era la procedencia de los productos expuestos en coquetas carpas envejecidas.

En los puestos hemos podido encontrar excelentes chacinas (compramos para regalar salchichón con boletus, innovadores quesos, (como uno de Vélez-Málaga, semicurado con romero) y patés de foi franceses. Y dejamos para el final, los dulces artesanos y variados (se compraban al peso) de Talavera de la Reina, cuyo puesto no daba abasto.

Otra actividad muy curiosa fue la realizada por la Asociación por la Resistencia de Algodonales, que recreó la sublevación, tras el asedio y la ocupación francesa vivida en el entorno de esta localidad de la sierra gaditana. De hecho, el 2 de mayo es el día en que se conmemora esta heroicidad de los lugareños en 1810.


Pero mi justificación para estar en este mercadillo fue la realización en directo de varias recetas gastronómicas del Doce. Fue Juan Ramón González Higuero –profesor del departamento de Cocina y Repostería del Consorcio Escuela de Hostelería de Cádiz-, el encargado de preparar cuatro sencillos platos doceañistas: arroz con castañas, gazpacho de anchoas, hormiguillas de avellanas y bacalao guisado. Todo ello explicado con detalle, ofreciendo al público la posibilidad de sustituir algunas especies, y admitiendo sus preguntas y dudas. No en vano Juan Ramón es docente en la gastronomía, y además su blog es una maravilla.