Durante una expedición al Aconcagua, las comidas (5-6) fueron las siguientes:

El desayuno: Muy energético, siempre dentro de la tienda o del saco. Un par de bocadillos de pan de molde con algo de fiambre (pechuga de pavo), 4 onzas de chocolate y 3 o 4 galletas maría. Una o dos infusiones con bastante azúcar.

El almuerzo: no existe como tal, sino que durante la jornada se hacen 4 o 5 mini comidas. No dejas nunca de moverte y cuando paras para descansar aprovechas. Esto hace que no puedas comer mucho y que la comida deba de asimilarse rápido y nos proporcione mucha energía. La hacíamos a base de barritas energéticas, azúcares naturales (albaricoques, dátiles,…), frutos secos, geles energéticos, algún bocadillo de pan de molde de jamón,…

La cena: Para esta dejábamos la comida caliente (sopa o algún sobre de pasta rápida), salchichas, jamón, mojama, queso,etc. Como descansábamos hasta el día siguiente podíamos tomar comidas más copiosas y que su asimilación fuese más larga. Para postre, té muy azucarado, chocolate y dátiles.

PD: Otro de los factores (y muy importante) que influyen el la elaboración de la dieta es el dinero que tengamos para gastarnos.

Está claro que no podemos escatimar en la alimentación pero normalmente los alpinistas tenemos pocos recursos económicos y hay que tirar de la imaginación para suplir la falta de dinero, y la alimentación no iba a ser diferente.

Existen en el mercado una serie de alimentos específicos para estas actividades pero son caros y más difíciles de obtener:

– Comida liofilizada con diferentes menús de verduras, pasta y carne.
– Papillas para desayuno con alto poder energético.
– Palitos de carne seca.
– GU (geles de carbohidratos).
Nuestro agradecimiento a Alejandro del Moral, de Aires Creativos, S.L, por su información.