Este sábado pasado la plaza estaba que daba gusto. Empiezan a llegar las frutas de temporada, con unos colores llamativos. Parece que quisieran quitarnos la tristeza invernal. Y además, siempre hay algo nuevo, bien por el origen, o bien por su estreno. Por eso conviene preguntar al frutero/a de dónde viene cada cosa, porque aparte de informarnos, podemos comparar calidades y sabores.

Ya han llegado las fresas de Huelva, las mejores para mi gusto (sobre todo las de Palos). Siguen las naranjas clementinas, de fácil pelar y sabor dulce, venidas de la provincia de Sevilla. Los guisantes naturales están en su mejor momento. Yo los voy congelando en lotes de cuarto kilo, una vez pelados, y les saco muchísimo partido. También están a la venta las picotas (cerezas), -en este caso de Chile, aceptables- algunas ciruelas y los mangos, fruta tropical que necesita estar en su punto.

 

Y como curiosidad, he encontrado y comprado, plátanos de Canarias, pero procedentes de cultivo ecológico. El plátano, a pesar de tener más calorías que el resto de la fruta, goza de muchas propiedades. Incluso en el desayuno viene estupendamente. Y esta variedad ecológica me ha gustado, tiene un sabor más suave que el tradicional.

Y para rematar, la pescadería de Paco Pepe, –en la que yo compro concretamente- tenía de todo: doradas, gallo (pez San Pedro), huevas (magníficas), chocos de la bahía (auténticos), excelentes calamares, unas pescadas estupendas, y corvina de Conil. Aparte de hacer la compra, los mercados y concretamente los puestos de pescado se están convirtiendo en unos foros privilegiados para traficar (nunca mejor dicho) con información gastronómica, que luego complementa internet.

Recetas, productos, elaboraciones, opiniones, dudas y comentarios se dan cita entre clientes cada vez más interesados en cocinar bien y mejor cada día. Hoy he tenido el gusto de conocer, también comprando, a Maite Córdoba, gerente del gaditano restaurante El Faro, con la que he departido sobre el arroz caldoso de mariscos: una suerte, porque este establecimiento, auténtico icono gastronómico dentro y fuera de nuestras fronteras, lo prepara de manera exquisita. Doy fe de ello.

 
Mercados de abastos llenos de vida, por sus mercancías y por quienes los visitan, pero también con variedad de precios para elegir. Tengo que reconocer que la incorporación del hombre a la compra semanal –sobre todo en sitios tan auténticos como éste-, está enriqueciendo el intercambio gastronómico, pues a ellos cada día les gusta más la cocina. La alegría de los carritos de la compra de este sábado parece disimular la grave crisis económica que tenemos encima. Mejor así.