Aquí se habla de todo. Pero no quiero olvidar los temas que realmente me preocupan y que dieron origen al blog: comer, alimentarse bien. Y lo mejor, comer en casa: yo, erre que erre. El problema siempre es el mismo: cómo organizarnos para contar diariamente en la mesa con un menú adecuado a la edad y la actividad, sano y apetitoso.

 

Lo primero, la alimentación debe ser variada. HAY QUE COMER DE TODO. Aquí se da un problema con los niños, que conocen y prueban pocos alimentos. Se están convirtiendo en catetos gastronómicos. Los mayores tenemos la culpa, porque somos demasiado permisivos.

 

En segundo lugar, debe ser suficiente, es decir, debe contener todos los nutrientes, y en las cantidades adecuadas. Atención a las grasas, que deben consumirse con moderación. (¡ojo con el aceite de oliva, por su gran cantidad de calorías!).

 

Y por último, la alimentación debe ser agradable. De ese modo, será más fácil asegurar que comemos lo suficiente. La comida no debe ser nuestra enemiga. También esto es importante en los niños y en las personas mayores.

 

Una buena dieta debe incluir un 50-55% de hidratos de carbono complejos (a ser posible, integrales). El grupo de las frutas, verduras y hortalizas deben consumirse como mínimo en cinco raciones. Igualmente el aceite que va con la verdura debe tomarse con moderación, por su alta densidad calórica. Hay grupos de alimentos como bollería, lácteos, cárnicos y embutidos, que deben consumirse solo puntualmente. Se recomienda consumir productos sin mucha maduración. (Los cereales son cada vez más refinados).

 

De esta noticia, extraída del último curso que realicé en la Fundación IDEHS de la Escuela de Hostelería de Sevilla, (bajo el título Alimentación en diversas patologías), se me ocurren tres temas más: el capricho de los niños ante las comidas, los alimentos prohibidos, que no deben demonizarse, y el tema de las cinco raciones de frutas o verduras. Pero estas cuestiones las desarrollaremos en otra ocasión, porque merecen la pena.