Malmesabe, hambre (según peso), mouse de ansiedad, potaje de quiero y no puedo, o nada glaseada, son algunos de los platos del menú de la carta, que dentro de una urna de cristal acompaña al puesto piloto de comensal. La exposición “El Pensamiento en la boca. Un proyecto sobre arte, cocina y modos de hacer, que permanecerá abierta hasta el 22 de febrero en las Salas Imagen y Chicarreros de Cajasol, en Sevilla, nos habla de comida y bebida en un entorno social, familiar y artístico, como expresión del intercambio humano y la negociación.



La cocina es aquí un vehículo para desarrollar ideas complejas en torno a lo cotidiano y lo artístico. El fenómeno de la inmigración, los horarios laborales, el diálogo intercultural, el trabajo en equipo, la compañía y la soledad, la indefensión, la exigencia social, todo eso tiene reflejo en la comida que nos une, que nos rodea, en la bebida con la que alternamos y en la comida como ceremonia.


Más de cincuenta artistas, miembros de colectivos, han intervenido en este proyecto dinámico, que tuvo su primera presentación en Jerez de la Frontera, donde con gran éxito de público se desarrollaron actividades paralelas a la muestra, como maridaje de manzanilla de Sanlúcar con sushi, o compartir un esqueleto de mazapán a tamaño natural (Comerse el mito).
Tres actividades animarán la exposición: Paté party, Party! Feliz Cumpleaños y Cocinando historias (Comic). Entre tantos artistas, pintores, fotógrafos, ilustradores o perfomers, lo cierto es que la muestra llega al público de la calle de un modo distendido.

En «El pensamiento en la boca» intervienen artistas como Guillermo Pérez Villalta, Ricardo Cadenas, Curro González, Patricio Cabrera o Mp y MP Rosado, y otros internacionales como Kaoru Katayama.