¡Qué tiempos los del pan con chocolate o pan con aceite y azúcar, con su agujerito tapado con la miga, junto al obligatorio vaso de leche! Entonces la merienda era por decreto, lo mismo que los deberes escolares para casa. Merienda y deberes no están hoy día precisamente en su mejor momento.

 

En relación con la merienda, creo que los adultos no solemos encontrar el momento de pararnos con ella a media tarde, a modo de entrega a cuenta del aporte inevitable de calorías de la cena; pero los niños, en general, y por culpa de los adultos claro, se la toman muy a la ligera, recurriendo a la pastelería industrial, que son una auténtica agresión a la alimentación saludable, por su alta densidad calórica y poco nutritiva, aunque el sabor sea irresistible.

 

Y ahora, vamos a la teoría científica. Ya en el último seminario de alimentación sana de la Fundación IDHS nos dejaron muy clarito el tema de los ritmos alimentarios: desayuno 25% almuerzo 35%, merienda 10% y cena 30%, del total de calorías diarias. Eso quiere decir, que la merienda es irrenunciable para realizar una correcta distribución de nutrientes a lo largo del día.

 

Pedí sugerencias para merendar a la Doctora Sofía Cruz, de la Clínica Roch de Sevilla, y propuso para hombres adultos: tomar carbohidratos y alguna fruta. Esto quiere decir, que ellos se pueden permitir una tostadita con aceite junto a fruta a media tarde. Y es que según ella, el metabolismo masculino tiene un “horario” o ritmo digestivo distinto al femenino, y eso influye en el modo de asimilar los nutrientes.

 

A las mujeres adultas, siempre según Sofía Cruz, le vienen muy bien para merendar las proteínas, preferentemente vegetales, a ser posible la soja, y alguna fruta también. Tampoco importa si se toman proteínas de vacuno, con el vaso de leche clásico o el yogur.

 

Total: que la merienda nos ayudará sin duda a llegar menos hambrientos a la cena, pues rompe las horas de ayuno desde el almuerzo, cubriendo necesidades alimenticias.

 

Y para los niños, pues está claro que frutas y lácteos son lo mejor. De hecho, la primera merienda de los bebés es una toma de puré de frutas. Todavía recuerdo el trabajo que me costaba introducirle a mi hijo pequeño aquella papilla de frutas que olía tan maravillosamente, pero que era lo único que detestaba. Con mi insistencia, se la tomaba, pues yo tenía muy claro que formaba parte de la dieta impuesta por el pediatra.

 

Si no tenéis tiempo para merendar, es cuestión de buscarlo; y si estáis trabajando, sería bueno llevar encima alguna fruta o yogur, que siempre hay una neverita cerca para enfriarlo. Evidentemente, con la merienda el estómago estará mucho más equilibrado y agradecido. Se trata de mantener el tipo, nutritivamente hablando. Así que, ¡ea! Todos a merendar, es cuestión de ponerse.