Suelen venderse erróneamente en los mercados bajo el nombre de mero, aunque solo se le parece, los filetes de perca. Dice mi pescadero Paco que se capturan en Namibia (entre Angola y Sudáfrica). También se les llama percas del Nilo. Pero me refiero a las que vienen frescas, que incluso son exquisitas a la plancha. Pero se trata de tener un plato elaborado, que pueda calentarse en cualquier momento.
Con esta salsa, realzamos el sabor de un pescado que viene de aguas lejanas, a un precio razonable. Y desde luego es una preparación buenísima, pues incluso después de haber descongelado los filetes de perca, cuando ya empezaban a resecarse, conseguí un plato muy celebrado por los míos.
Ingredientes:
¾ kg de percas, dos cebollas, un pimiento rojo, 5 ajitos pelados, vasito de vino blanco, vasito de coñac o brandy.
Se pican pequeños y se sofríen suavemente (pochan) la cebolla y el pimiento rojo, y cuando esté pochado todo, se le añade un vaso de vino blanco y se deja evaporar unos diez minutos. Luego, se colocan las percas en filetes con su sal, y se le añaden los ajitos machacados enteros en una maja, un vasito mínimo de coñac o brandy, y se va moviendo la cazuela, hasta que estén hechas. (Opcional pimienta, pero creo que no es necesaria). Y es importante que los filetes queden bien extendidos en la cazuela.
Gracias a Paco nuevamente, disfrutamos de una exquisita receta de pescado. Ya sabéis que siempre estoy fomentando el guiso de pescado, aunque soy plenamente consciente de lo riquísimo que está el pescado frito. Pero eso lo podemos reservar para los fines de semana, como una excepción, que el cuerpo también necesita. Hoy, con la mejor intención gastronómica, hemos nacionalizado los filetes de perca, y ya podemos alinearlos en la selección de nuestra mesa.