Nuevamente se celebra el Mercado Andalusí en el barrio medieval de Cádiz, El Pópulo. Esta edición ha caído en el fin de semana del 22 al 24 de agosto, organizado por la Diputación y con la colaboración de la Asociación de Vecinos los Tres Arcos del Pópulo (con su presidente Antonio Gallardo). Casi 50 puestos forman parte de esta oferta efímera.
De ese medio centenar, 22 son de estética andalusí y 20 son de estilo medieval. En ellos, encontramos productos de alimentación, bisutería y hierbas medicinales. Gallardo, hostelero del barrio, ha sido uno de los mayores responsables de lo que hoy representa El Pópulo, que ha pasado de ser una zona deprimida y olvidada a un referente del turismo y el ocio en Cádiz. De pequeñas dimensiones, El Pópulo cuenta ya con 13 establecimientos hosteleros, todos de calidad y buen ambiente.

Este año hemos entrado muy temprano en el Mercadillo. Y lo cierto es que había muchísimo ambiente. De hecho, nos costó trabajo sacar fotografías, pues gente y tenderetes ocupaban las estrechas calles. Compramos una cestita de esparto, que me gustó para guardar en ella las bolsitas de las muchas especias frescas que compré últimamente (ya hablaremos de ellas). Y también adquirimos un pequeño queso artesano, de cabra, y de producción ecológica, hecho bajo la marca Tio Manolo, en la Finca El Hoyo, de El Ronquillo (Sevilla). Aún no lo hemos probado, pero se trata del queso joven, dentro de las especialidades que vendían.

Luego nos sentamos a tapear. En El Malagueño, todo un clásico de los locales en este barrio, pedimos unas riquísimas papas aliñás y unas salchichas al vino que estaban genial, todo ello con dos cañitas de cerveza. A continuación en La Favorita, justo enfrente, probamos unas albóndigas de espinacas y unas tostas de berenjenas, con otras dos cervecitas. Como original, esta tosta de cebollas, con jamón y queso cremoso.

A las 10,30 de la noche en El Pópulo se estaba de maravilla, no hacía ni frío ni calor (cero grados, como en Lepe). Entonces optamos por pasear un poco, y nos dirigimos a la plaza de la Catedral, donde descubrimos una Jaima muy amplia, donde nos prepararon unos tés con hierbabuena, y unos pastelillos árabes con sésamo, al que se le atribuyen propiedades afrodisíacas. Una joven pareja junto a nosotros, tras tomarlos dijeron salir corriendo antes de que se les pasara el “efecto”. Y por último, en el mismo mostrador, nos enteramos de la próxima constitución de la Asociación de Amigos de los Boleros, con origen en Cuba…. demasiao p’al cuerpo en una sola noche.