Una vez al año, normalmente en la primera quincena de agosto suelo encontrar –al menos en el mercado central de Cádiz- una uva moscatel procedente de Málaga, cuyo sabor se aproxima bastante a la que consumía en mi niñez. Por eso, le he hecho la foto preceptiva a los racimos. Estas uvas tienen tamaños irregulares, y entre ellas cuelgan algunas pasitas. Son muy delicadas y se estropean pronto. Su aspecto no es el mejor.

El objetivo de este post es daros a conocer que, aunque en cantidades limitadas, aún se puede disfrutar el sabor dulce de la uva moscatel, y que seguramente la podréis encontrar en algún puesto del mercado de abastos de las provincias meridionales. Posiblemente solo estarán dos semanas a la venta, pero vale la pena.
¿Es posible volver a cultivar la auténtica uva moscatel? ¿Por qué no protestamos los consumidores cuando desaparecen productos de calidad?. Como consumidora a veces me siento dependiente de una oferta general de productos de alimentación de mediocre calidad, y creo que el público se merece algo más.