Que yo le echaré el resto: ½ kilo de pechugas de pollo, 1 cebolla mediana, 1 tomate maduro, 1 pimiento verde de freír, aceite, sal, medio vaso de vino blanco, y …. 300 gr. de guisantes frescos.

Tenemos las pechugas limpias y troceadas a taquitos. En un perol, sofreímos la cebolla picada, el tomate pelado, el pimiento picado. Una vez pochado lo pasamos todo por la minipymer.

Mientras tanto, doramos el pollo con un poco de sal, en poco aceite en la cacerola, y cuando esté, le añadimos el sofrito pasado, para continuar en la misma cacerola. A continuación, añadimos el vino y los guisantes ya desgranados, y lo dejamos todo a fuego medio como tres cuartos de hora. Estará riquísimo. Además eran los últimos guisantes de la temporada.
Hoy me ha comentado un amigo que a él no le importa meterse en la cocina, siempre que tenga al lado una cervecita o un buen tinto. Dice que así se enrolla mejor, y que no se le hace la cocina tan cuesta arriba. Creo que merece la pena coger un buen puntito, si ello nos da valor para preparar la cena o la comida del día siguiente. Todo sea por la causa.