Rebuscando por la cocina, intentando encontrar productos con tirón y mensaje para mis lectores he recalado en una cebolla dispuesta como siempre a entrar al trapo del primer sofrito que se le ponga por delante, sabiéndose imprescindible en la alimentación mediterránea. Y allá voy….

Lo primero, hábleme de su procedencia, por favor.
Vengo como muchos otros productos, del campo campero, pero mi cuna tiene tintes literarios y musicales, pues ya en mi niñez Miguel Hernández me dedicó una nana, que luego me cantó Serrat. Tengo diferentes tamaños, variedades y especialidades, según me dedique a comidas calientes o frías como aliños. Pero en la cocina mediterránea no pueden pasar sin mí.

Cuénteme un poco su función en la gastronomía…
Mi trabajo es muy importante. Como siempre he estado unida sentimentalmente al ajo (y como pareja de hecho, funcionamos de maravilla), juntos nos hemos puesto moraos comiéndonos infinidad de pimientos en los peroles durante  nuestro romance. Yo, siempre que lo exija el guión, me dejo desnudar fácilmente, y consigo con mi actuación emocionar a todos, que enseguida empiezan a llorar, (unos más que a otros claro, pues hay distintas sensibilidades), y al final con tanta pasión acabo hecha pedazos, vamos, pocha del todo.

Pero, usted no es precisamente un producto elitista…
Bueno, es cierto que el refrán ha marcado mi destino, y conmigo va el pan, en la riqueza, pobreza o mileurismo, y en la salud, enfermedad y regímenes. Pero siempre en un papel estelar y único. Y lo cierto es que de alguna manera transmito olor y sabor a comidas y verduras sositas de espíritu (lo que decimos «saborías»), como ocurre con mis socias las cebolletas, imprescindibles en los buenos aliños, para los que firmo contrato en exclusiva con un buen aceite y vinagre, lo que hace subir mi cotización como empresaria del año.

¿Y a qué dedica el tiempo libre si le queda?
Hago de todo, pero entre otras cosas sirvo para quitar la tos nocturna de muchos niños, si me colocan abierta sobre la mesilla de noche, permitiendo así que sus padres duerman mejor.

Resumiendo, estoy orgullosa de mi trabajo. Fíjese que incluso sirvo para limpiar el aparato respiratorio y para depurar y eliminar líquido del organismo… Pero tengo poco tiempo libre, concretamente en la cocina de Comeencasa no doy abasto, allí no paran de guisar, para después contarlo en el blog. ¡Qué lucha! .

Mi mensaje a los lectores es que sean generosos conmigo en los sofritos, pues sin duda los platos se lo agradecerán (sobre todo en los arroces). Yo siempre salgo dispuesta a dejarme las pieles en cada receta, por eso nunca debo faltar en la cocina.