Son el símbolo de las meriendas en el campo o en la playa de hace muchos años, pero eso precisamente los revaloriza. Los emparedados son ideales para cuando se reúnen varios amigos con hijos pequeños en una merienda-cena, evocando a esas familias numerosas de antes. Yo lo único que digo es que están riquísimos.
Cuando el pan era pan, esta receta era de lo más corriente. En realidad, hoy todo lo sencillo es ya alta cocina. Y es que para hacer emparedados se necesita una barra de pan sin agujeros, es decir, sin aire.
Ingredientes: una barra de pan del día anterior ya asentada; una lata de atún; medio tarro de tomate frito (casero mejor), 1-2 huevos duros y pimientos morrones (dos o tres tiras).
El pan en barra se corta en rodajas de unos 5-6 cms, y se les raja parcialmente por la mitad, no del todo, para que no se separen tras el relleno. El relleno, atún, tomate frito, huevo duro picado y pimientos morrones (pocos) se mezcla todo, y se rellenan las rodajas de pan. Éstas se pasan por leche y huevo y se fríen en aceite muy caliente.
 
Los emparedados engordan, pero seguro que mucho menos que la bollería industrial.