Es que hoy tocaba comentar los resultados de la encuesta que sobre nuestros kilos de más colgamos en comeencasa. Y es que nuestra bienintencionada encuesta puso de manifiesto que la mayoría de los lectores votantes se pondrán a dieta por su cuenta (34%), seguidos de los que dicen que recurrirán al deporte (26%).

Creo que casi todos somos conscientes de cómo tenemos que comer, y que consumir verdura ayuda a digerir y a evitar el sobrepeso; y lo mismo digo yo del desayuno abundante, un buen aliado para una dieta. A mí también me cuesta mantener el peso.
Pero hoy nuestra noticia de portada debería ser la Conferencia de alto de nivel sobre seguridad alimentaria, organizada por la FAO, con el objetivo de garantizar que el Programa Mundial de Alimentos tenga fondos para las poblaciones más vulnerables, dado que se ha producido la mayor escalada de precios en los productos alimentarios de los últimos 30 años.

Crisis alimentaria por factores como la subida del precio de los combustibles, cambios en la dieta de ciertos países, efectos medioambientales (sequía) o la misma especulación, desvelan la necesidad de revisar y aumentar la producción de alimentos, a pesar del mayor coste. No es solo redistribución de recursos y adaptación a los tiempos; se trata también de asegurar alimentos a países diezmados por conflictos, sequías y especulación.
Para los de aquí, la preocupación es modelar el cuerpo combinando debidamente unos alimentos sobre los que tenemos poder de selección. Otros pueblos solo pueden confiar (que viene de fiarse) en tener acceso a los alimentos básicos, en medio del desorden y la corrupción. Los ecos de estas preocupaciones mundiales deberían llegar al espíritu de nuestra cocina. Adelgazando o no, es cuestión de valorar lo que consumimos.