Para proteger el pescado fresco durante su congelación, evitando en lo posible su deterioro, os propongo que de buen rollo con el pescadero, le pidáis que le quite la piel y que se la vuelva a colocar encima al pescado, como si nada, y así lo guardaremos en el congelador; pues cuando vayamos a guisarlo no vamos a ser capaces de quitársela. (Lo digo por experiencia). Esto se hace extensivo a especies como rape, corvina, cazón, etc.

Y en cuanto a la congelación de mi tomate frito, que me resulta imprescindible para tantas recetas, aquí os enseño uno de los tarritos de cristal en los que reparto y congelo mi salsa de tomate, y que tengo disponibles para muchos de mis platos.

Una vez escuché que era un buen truco añadir al guiso de patatas con chocos una copa de coñac al final de la cocción. Tengo referencias del grupo de cuarenta personas que lo probó y son muy buenas.