Y la lluvia no pudo con nosotros. En la plaza 26 de abril (se llama así porque ese mismo día de 1962 se constituyó como Ayuntamiento), tuvo lugar ayer domingo (día 20) un año más la “Muestra de la chirla de Punta Umbría, un evento que ya cuenta con catorce ediciones. Tuvimos la oportunidad de degustar unas chirlas salteadas con ajitos, muy buenas por cierto, pero también un queso de la provincia. Además, adquirimos un libro de la cocina marinera onubense, y una mousse de castañas al roquefort, producto artesanal hecho en el pueblecito serrano de Castaño del Robledo. (Creo que merece la pena conocerlo por su especial encanto); ¡ah! y dos cervecitas frescas imprescindibles. Todo ello, lo tomamos en una de las mesas de tamaño familiar instaladas al efecto.

La chirla, bivalvo parecido a la almeja, tiene muchas maneras de prepararse y de acompañarse. Nosotros tenemos una receta fija para chirlas y coquinas, que ya dimos en su día, y que es mi marido quien la domina, al ser de Huelva (ver coquinas inolvidables). En ella lo más importante es el aroma que aporta el vino (blanco afrutado, y mejor todavía un Tío Pepe).

Huelva, en su amplia gastronomía, incluye los dos productos de lujo universalmente aceptados: el jamón y la gamba. Pero creo que aún le queda mucho por hacer en la difusión de sus excelencias alimenticias; ahí están, el aceite (Beas, Gibraleón, etc), quesos, conservas (Isla Cristina), confituras (Castaño del Robledo), pescados y mariscos (en toda su costa), y el jamón, producto estrella con denominación de origen.

Desde aquí un abrazo a los choqueros que me lean; siempre disfrutamos mucho con las cosas de Huelva, y concretamente en Punta Umbría. Y yo, como gaditana, tengo que recordar que Huelva y Cádiz están hermanadas desde hace muchos años. ¡Viva Huelva, viva Huelva!