(Por ejemplo, para seis platos o quizá algo más)
Este potaje de garbanzos tiene mucha verdura, buen aceite, poca grasa y buen sabor, y podéis congelarlo en envases individuales (es decir con la medida de un plato), y ya tenéis comida para un día de la semana próxima. Solo será necesario realizar una descongelación lenta, a su amor, como suele decirse. Ya sé que no he descubierto nada nuevo sobre los garbanzos, pero me encanta poderlo contar y admirarlos con todo su elenco en el plato: un potaje de cine, vaya.

Ingredientes: garbanzos de calidad,-un puñado por persona-, aceite, ½ kg. De judías verdes, ¼ kg. de calabaza, ½ kg de zanahorias, cebolla mediana, 1 tomate maduro mediano, 2 yemas de huevo duro, chorizo casero, pimentón, 6 dientes de ajo, comino y sal, y un hueso de jamón ibérico. El reparto es muy amplio.

Los garbanzos ya remojados, los ponemos a cocer con el hueso de jamón y algo de verdura que nos sobre. Esta operación durará una hora. A continuación, tiramos el hueso y la verdura, y comenzamos el potaje puro y duro.

Añadimos entonces las verduras troceadas: judías verdes, calabaza y zanahorias, todas limpias y troceadas, y dejamos cocer a fuego medio. Hacemos un sofrito con cebolla, tomate y zanahoria (una pequeña) y pochamos. Lo añadimos a los garbanzos en su cocción. Hacemos un majadito con las dos yemas de huevo duro, ajo y comino y lo añadimos también.

Acabaremos el potaje con el chorizo (una rodajita por persona), el pimentón y la sal. Tras la hora de cocción para ablandar los garbanzos, esta segunda parte con la verdura durará unos cuarenta y cinco minutos.

Al día siguiente, reservar para la comida del día los platos necesarios, y congelar el resto en dosis individuales. Este potaje es compatible con dietas de adelgazamiento, si se toma como plato único o bien junto a una buena ensalada, y por la noche, fruta.