Hemos hablado de la necesidad de contar con buenos proveedores; sin ellos la compra no tiene la necesaria orientación, y como es lógico, se hace mucho más difícil la tarea imprescindible de cocinar con cierta calidad. Pero en el caso del pescado, dada la dificultad que supone garantizar su frescura y su calidad, el asunto es mucho más delicado y complicado. Por eso, para los que elegimos el pescado como gran protagonista de nuestra dieta, un proveedor de buen pescado es un aliado indispensable en la logística de la alimentación de nuestra familia.

Y hoy, quiero dedicar estas líneas a mi pescadero favorito, Paco-Pepe (O Paco Tigre, como le apodan en el puesto del mercado central de Cádiz): primero porque se lo merece como buen profesional y persona fiable en el que yo llamo maravilloso mundo de los mercados. Y segundo, porque acaba de pasar un pequeño accidente vascular, del que ya afortunadamente se está recuperando.

Profesionales como Paco Pepe dignifican la venta del pescado en los puntos de venta directos a un consumidor, que además sabe valorar la mercancía y disfruta con elaborar una materia prima de primera calidad y total confianza. Con él, los consumidores podemos estar tranquilos.

La receta escogida de hoy, corvina de Paco-Pepe, se la puse en su honor, aunque me la envió antes de su enfermedad. Y resulta que está tan rica, que merece la pena que la conozcáis; eso sí, la corvina tiene que estar fresca. La hicimos en casa siguiendo sus indicaciones, y triunfó en olor y sabor. Esta receta de categoría va dedicada a él, para que pronto vuelva a estar en su puesto aconsejándonos y vendiéndonos el mejor pescado de la bahía de Cádiz.