Efectivamente, a este blog le hace falta una entrevista “en vivo” que lo anime. Y he pensado que la opinión de un frigorífico nos podía dar mucha información sobre los hábitos alimenticios familiares. Se trata de un elemento aparentemente pasivo en la cocina, cuya única misión es conservar y congelar, pero es un magnífico confidente. En su portada lucen imanes, notas con recados y algún almanaque, junto a la lavadora, el horno y el microondas. Y nunca se queja.

Usted trabaja con grados de temperatura que no están bajo su control….

Así es, funciono con lo que me pongan, porque yo no decido. Por eso aprovecho para recordar que conservo alimentos frescos con total seguridad –y un plazo razonable de tiempo- desde los 5 grados centígrados. Y para congelar, me tienen que poner más o menos a -24º C. No todos mis rincones tienen la misma temperatura. Además, hay que recordar la importancia de la descongelación en mi sección de nevera: siempre lo más abajo posible, para no contaminar a otros alimentos frescos. Mi cuerpo tiene norte y sur (frío y hielo respectivamente).  

¿Cómo lleva usted la excesiva carga en su interior?

Bueno, unas veces estoy más ocupado que otras; lo peor es tener que refrigerar tantos envases y botellas de refrescos, que considero innecesarios, superfluos, y yo diría que hasta vulgares. Ocupan demasiado espacio. No me caen bien. También me “flipa” enfriar tanta agua mineral envasada…¿qué pasa con el agua del grifo de siempre?. Sin embargo, adoro gestionar cervezas fresquitas…(a pesar de que van teniendo mala imagen).

Entonces, tendrá que hacer de tripas corazón…

Claro, tengo que ignorar mi ideología en mi trabajo, y guardar productos –que no alimentos- poco saludables. (Los precocinados me ponen de los nervios….); y por desgracia me llega muy poca verdura, ni un simple tomatito para despistar… cuando las hortalizas, con sus colores, alegran mis entrepaños blancos, añadiéndole un especial glamour doméstico. Incluso soporto bien el olor del pescado, porque sé de sus muchos beneficios para la familia. Me encanta conservar en mi interior los productos en su estado primitivo, sin añadidos. Que a veces, con tanto envase, no sé ni lo que tengo guardado.

Usted trabaja sobre todo para las familias. ¿Qué consejos les daría?

Lo primero, que sepan gestionar mis existencias. A veces, por pereza, dejan estropear los alimentos, a pesar de mis esfuerzos, y no se consumen por el simple hecho de no cocinarlos en fecha, y luego hay que tirarlos. Un crimen.

También les diría que compren siempre alimentos frescos. Echo de menos las hortalizas y frutas, tan necesarias en la dieta diaria de la gente, y cosas normales, alimentos de verdad. Otro consejo es cubrir y tapar en bolsas siempre los productos frescos, para no producir humedad que me perjudica gravemente, pues al poco tiempo mis motores empezarán a hacer ruidos raros….

Y sobre mi congelador, decirles que me encanta tener fiambreras con potajes, con lo bien que se conservan. Planificación alimenticia se llama eso.

¿Alguna declaración más para comeencasa.net?

Solo recordar que soy el electrodoméstico de más duración y menor mantenimiento de los que viven en la cocina, y en estos tiempos, absolutamente imprescindible. Y que aunque me hago el tonto, soy testigo de visitas secretas a mi interior de quienes dicen estar a régimen. También vivo de cerca las penurias económicas de algunas familias y entonces me gustaría alargar mis existencias y poder congelarles los precios.

Envío un saludo fresquito a los lectores de comeencasa.net y rogarles que cuiden de su frigorífico y lo mantengan limpio, sobre todo.

Y les dejo un proyecto de futuro, un nuevo artilugio con el que tendré que trabajar algún día: el frigondas.