1,5 Kgs. de tomates en rama, aceite de oliva virgen extra, 1-2 pimientos verdes, media cebolla y dos dientes de ajo, y sal.

Ponemos en el perol el aceite, los ajos y la cebolla, a pochar cinco minutos junto con el pimiento verde (de freir). Enseguida vamos añadiendo los tomates troceados en cascos. El fuego al principio debe estar fuerte (como al 80%), para bajar transcurridos quince minutos. En ese momento hay que controlar si los tomates sueltan mucho agua (suele ocurrir cuando no están en su mejor momento), y la retiraremos con la ayuda de un cacito, sólo si realmente sobra agua. A continuación, bajaremos el fuego al 30%, durante 40 minutos aproximadamente y añadiremos la sal necesaria. Normalmente, los tomates se habrán reducido tanto en forma como en líquido. Debe terminarse a fuego muy bajo. (total, casi una hora).

Tras apagar el fuego, tenemos que pasarlos por el pasapurés de toda la vida, que filtra la piel de los tomates y del pimiento. Ya es cuestión de añadir el tomate frito a lo que queramos. Lo sobrante puede congelarse tal como dije antes, una vez frío. Si los tomates son muy ácidos, puede añadirse una cucharadita de azúcar para dulcificarlos.

Espero que disfrutéis de este tomate frito, que va en contra de las normas políticamente correctas de los supermercados y de la prisa que nos corroe a todos, por no decir de la vulgaridad, que viene a ser lo mismo.