Hace ya algún tiempo, cuando en la peluquería acostumbraba a hojear el «Hola», recuerdo que una vez vi un reportaje hecho en el domicilio de Julio Iglesias, concretamente en su cocina. En ella, aparecían perfectamente colocadas no sé cuantas cucharas de madera, de todas las formas y tamaños. Desde entonces, no quise ser menos, y me dio por comprar cucharas, pequeñas y grandes, tenedores y paletas de madera, que iba encontrando en las tiendas de veinte duros.

Hoy no puedo pasar sin ellas. Porque las utilizo para remover lo que estoy cocinando con facilidad, sin añadir ni quitar sabor a los guisos, y además, sin arañar las superficies de los cacharros. Y lo que es más importante, añaden un toque clásico que contrasta con la moderna vitrocerámica. Por eso, os presento mi querida colección de utensilios de madera, que aunque baratos, son uno de mis mayores tesoros a la hora de cocinar. Como podéis ver, están más “quemados» que los de Julio.

De todos modos creo que el cantante no pasaba mucho tiempo entre fogones, a tenor de lo limpios y ordenados que aparecían. ¡Ah! Ya no leo el Hola en la peluquería. Cuando llego, sobre la marcha me dan el periódico del día. Con el tiempo me he vuelto menos frívola.