– La comida de casa es la mejor, por definición. Eso contando con una elaboración artesanal, usando productos naturales y combinando adecuadamente los alimentos. La cocina es una tarea imprescindible de nuestro día a día. Pero aquí no vais a encontrar rapidez como objetivo al cocinar, aunque no todo lo que se prepara tiene que ser de larga duración.

Lo más difícil es aprovechar el poco tiempo libre que nos queda diariamente y preparar el menú del día siguiente de nuestra familia, pues tal vez no haya coincidencia en los horarios de comida de los miembros de la casa. Por ello, lo ideal es meterse en la cocina antes de caer en el cansancio y en el sueño irremediable. Y lo más importante, es tener realizada la compra de la semana y organizado el menú de estos siete días. (La fruta y la verdura necesitará al menos dos reposiciones semanales). Yo utilizo una agenda semanal, que me permite descongelar los alimentos con suficiente antelación para poder cocinarlos al día siguiente. Y por supuesto, estos menús semanales deben ser lo suficientemente variados y equilibrados. Las cenas del fin de semana pueden ser algo más libertinas en sus contenidos.

Y hay algo muy importante: poner cariño a la hora de cocinar, pues de lo contrario esta tarea sería totalmente insufrible: ya lo es picar cebolla para el sofrito y empezar a llorar con la consiguiente molestia en los ojos.

Mi cocina está basada siempre en productos frescos y naturales. Es cierto que de este modo el presupuesto en alimentación se resiente, pero para mí es cuestión de prioridades. De todos modos, siempre se puede compensar menús que salen caros (como pescados) con otros de factura baja (como legumbres). El principal argumento para este tipo de cocina es ir educándonos en sabores naturales, poco aderezados, pero sobre todo respetuosos con nuestro estómago. Los niños son nuestro principal público y por supuesto, los mayores también.

Y concluyendo esta pequeña introducción: se trata de cocinar a diario el rancho más o menos rutinario para la familia, no solo de lucirse un domingo con la anunciada paella para los amigos. Por ello quiero homenajear desde aquí a aquellas personas (mujeres sobre todo) que pasaron su vida metidas en la cocina, asumiendo la obligación de producir el plato caliente para la mesa, sufriendo dolores de piernas y espalda. Ellas nos dieron la lección del trabajo continuado como servicio a los demás, porque la cocina es eso.